Ossa ¿Esencia Vintage?


El valor de la marca no es algo que sólo vemos los que vendemos servicios de branding. Muchos empresarios quieren aprovechar el valor de marcas en desuso, pero que gozan del cariño de muchos para relanzarlas, y si es posible extenderlas a otros espacios. Es el caso de Ossa, una marca legendaria en el mundo del trial. Mike Andrews hizo historia con ellas y muchos de los que peinamos alguna que otra cana nos hemos quemado con el “original escape quebrado” de la Ossa enduro.

Si nos damos una vuelta por la nueva web de Ossa veremos una mezcla de cosas atractivas y lo que yo considero desaciertos. Entre lo atractivo hay videos antiguos de competiciones de trial, donde Andrews va sin casco. Entre lo negativo, problemas de usabilidad de la web, con textos casi ilegibles y con el logo tapando parte de la información. También hay trozos de antiguas películas donde aparecen motos de la marca, como “un verano para matar”, con una escena interesante a lo Steve McQueen, y la casposa “Y si no, nos enfadamos” de Terence Hill y Bud Spencer.

La marca renace con un brandline que reza “pasado, presente, futuro” indicando algo así como que los viejos rockeros nunca mueren.

Aplaudo la vuelta de Ossa. Como español, motero y más que cuarentón soy mercado objetivo. Lo que no veo claro es el mensaje central de la marca. Vuelve con intención de vender motos, pero también camisetas y moda en general. Tienen una bonita chaqueta réplica de la usada por Mike Andrews. En la Web hablan de que la esencia de la marca es “Vintage”. No lo veo diferenciador. “Vintage” se refiere a “de época” y también a “excelente” aunque pocos lo saben.

Ossa tiene la ventaja de haber sido una marca más de nicho que sus entonces rivales Montesa y Bultaco. Debería ser más atrevida en su mensaje.

Muchas marcas pueden reclamar lo mismo y les llevan enorme ventaja. Steve McQueen, cuyos herederos están pleiteando con Belstaff, llevaba una chaqueta de esa marca en La Gran Evasión. Las chaquetas Ossa pueden dar una gran personalidad a sus usuarios, en un mundo de “pijos Belstaff”. Pero su mensaje debe ser otro. Entre Terence Hill y McQueen hay un abismo.

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