La fábula de los cazadores


Había una vez un padre que tenía dos hijos. Ambos salían a cazar con sus escopetas cada mañana, y traían a casa perdices y conejos que vendían en el mercado.

Un buen día, el padre les reunió y les dijo: “Hijos míos, estamos en crisis. Cada vez tengo menos dinero, y por tanto, os tengo que limitar lo que os doy para cartuchos. Pero sigo necesitando que cacéis tanto o más que antes, ya que también dependemos de vuestra caza.”

Los dos hijos eran muy diferentes. El mayor, Publio, era muy trabajador, algo ingenuo y un poco alocado. El pequeño, Brandon, tenía una mente analítica y era muy creativo.

Como el número de cartuchos que podían comprar se había reducido en un 20%, Publio decidió que pasaría más horas en el campo, y ensayó nuevas maneras de disparar, apuntando, conteniendo la respiración, de forma intuitiva, y además se encomendó a su Santo Patrón para que le ayudara en sus días de caza.

 

Sin embargo Brandon reflexionó un tiempo, y decidió gastar parte del dinero de los cartuchos en ir al armero y poner a punto su arma. Descubrió que no era del todo efectiva, había que corregir el punto de mira y ajustar algunas piezas.

 

Al cabo de una semana, Brandon aumentó sus piezas, mientras que Publio cazó un 20% menos, a pesar de sus esfuerzos.

 

La moraleja de este breve cuento le viene muy bien a nuestro mercado. El dinero en munición es el presupuesto de marketing. Publio es un reflejo del cliente “a la vieja usanza”, convencido del anuncio tradicional y la notoriedad. Brandon es un reflejo del cliente con visión estratégica y entendimiento del branding. El tipo de cliente que se da cuenta de la importancia del mensaje, el diseño y el posicionamiento.

 

La próxima vez que le reduzcan el presupuesto, piense en cual es la parte del león, y que gastando un poco en lo que otros ni se plantean, su publicidad puede ser mucho más efectiva.

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