Maneras de pensar: ¿”Insightful Thinking” o Consultoría?


Dicen muchos de mis amigos que lo que más les gusta de la identidad de la marca Soulman es el brandline “Insightful Thinking”, por como suena y por lo que representa. Aunque se podría traducir al español, la traducción, ni es bonita, ni es del todo precisa.

Me gustaría dedicar este breve post a explicar qué es “Insightful Thinking”, y sus diferencias con el razonamiento estructurado (que también es necesario).

Por ejemplo, pensemos en las palabras:

Miel

Azúcar

Jarabe

Sirope

¿Qué tienen en común? Está claro que todo son cosas dulces. Y ¿Qué proceso hemos seguido para saberlo? No hemos aplicado ningún método ni hemos ido haciendo un proceso de prueba y error, simplemente hemos observado, hemos pensado y nos ha venido la inspiración.

Pero esto era un caso fácil. Pensemos ahora en las palabras:

Estrecho

Viento

Atún

Tacita

La cosa sigue siendo fácil, pero no tanto como antes. Si observamos, muchos encontrarán que el denominador común de todas es Cádiz, lo que pasa es que para resolver este problema hace falta conocer un poco el contexto, con especial hincapié en el sobrenombre de la ciudad: “La tacita de plata”.

Hay ciertos problemas para los que es mejor utilizar el razonamiento estructurado como por ejemplo, para resolver una ecuación.

“Dígame un número entero positivo que multiplicado por sí mismo y restándole el número inmediatamente menor (que él) nos de 43”.

 

Podemos resolverlo de dos formas.

 

La más académica es plantear la ecuación y resolverla:

 

x*x-(x-1)=43

 

x2-x-42=0  Una sencilla ecuación de segundo grado que resolvemos aplicando la fórmula.

 

X=(1±SQR(1+168))/2; descartando la solución negativa hallamos X=7

 

La segunda forma es haciendo “la cuenta de la vieja” a base de prueba y error (lo que es incómodo y tedioso si en vez de poner “43” hubiéramos puesto por ejemplo 10.303 e inabordable sin ordenador si ponemos 997.003).

Para este tipo de problemas es mejor usar un razonamiento estructurado. Lo que ocurre es que un razonamiento metódico nos trae soluciones semejantes a problemas semejantes, y cuando se trata de diferenciarse de los demás, eso ya no sirve. Con el pensamiento estructurado jamás se habría llegado a la conclusión de que la tierra no es plana.

 

Imaginemos que nos piden: “con estos números, y con los operadores matemáticos básicos , obtén un 100”

 

9     9     9     9

 

A través de la prueba y error nunca lo conseguiríamos, y tampoco si dejamos la mente cerrada a la forma en que nos enseñaron matemáticas en el colegio.

 

Sin embargo si en algún momento, hemos visto este problema:

 

(9/9) + X = 100

 

Será fácil sacar de él la inspiración para proponer esta solución:

 

(9/9) + 99 = 100

 

Para proporcionar servicios profesionales como los nuestros también es necesario el pensamiento estructurado. Especialmente para entender el contexto, y para proporcionar cierto tipo de soluciones. Pero un exceso de pensamiento estructurado inhibe la inspiración. Por eso, para tener un buen “Insightful Thinking” hacen falta varias cosas:

  1. Conocer el contexto. Sin conocer el contexto, no hubiésemos encontrado el denominador común “Cádiz”
  2. Dedicar tiempo a pensar. Pensar en los problemas con un exceso de presión en el tiempo y en los presupuestos inhibe los buenos resultados.
  3. Conocer otros contextos que puedan traer asociaciones interesantes.

Siempre digo que nuestro cliente sabe mucho más que nosotros de su negocio. Lo que nosotros aportamos es otro punto de vista y nuestro “Insightful Thinking”.

 

Y por tanto, nos toca argumentar con los departamentos de compras que nuestros servicios no se venden, ni por horas ni al peso. Que por mucho que nos comparen con otros, cada uno es diferente y único. Y nos toca defender que necesitamos tiempo para dar una buena solución.

 

Sólo así podemos transformar una firma de “Executive search” en una firma de “Finding Executive Talent”. Sólo así hemos conseguido que el “robot” que atiende la línea BBVA se comporte de manera sorprendentemente humana. Y sólo así se consigue que las marcas para las que trabajamos tengan algo especial.

 

Es la diferencia entre los servicios de consultoría y el “Insightful Thinking”. ¿Te apuntas al Insightful Thinking?

 

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